Dos ideas para desintoxicar el Planeta

Pablo Calderón y Fabrizio Gonzaléz tienen propuestas para reducir las emisiones de gases en Colombia y darle un uso a las toneladas de plástico que contaminan las costas del Pacífico. Ambos mostrarán sus iniciativas ante expertos.

IMG_0115

Plástico que se covierte en gasolina
Pablo Calderón, ingeniero industrial de 25 años

Desde hace 30 años el planeta ha acumulado 1.000 millones de objetos de plástico, cada uno de los cuales tarda hasta 500 años en desintegrarse. A su vez, el reciclaje de este material es ineficiente y costoso: La mayoría de los desechos de plástico terminan en los rellenos sanitarios, son quemados o se convierten en productos de menor calidad y duración.

Por eso, con apenas 25 años, Pablo Calderón, un ingeniero industrial caleño, quiso darle un nuevo uso a este material, y lo logró. Con la ayuda de su tío Felipe Calderón, consiguió transformar simples bolsas de supermercado en combustible líquido.

¿Cómo? Según estudios adelantados en el laboratorio de análisis de suelos y aguas de su tío, probó que cerca del 90% de los tipos de plástico pueden convertirse en combustible. También probó que no es necesario picarlos, ni lavarlos, sino que se introducen en una máquina diseñada y construida por ellos mismos, en la que el material, en ausencia de oxígeno, se calienta a determinada temperatura y se somete a unos catalizadores que lo fermentan hasta convertirlo en gasolina convencional.

Mejor aún es el hecho de que uno de los subproductos que resultan de este proceso (gases no condensables, como el metano) resulta funcionando como fuente de calentamiento para la máquina. Es decir, se aprovecha todo el plástico sin generar desperdicios.

Así las cosas, un kilo de plástico se convierte en un litro de combustible en apenas unas horas, que aunque no es menos contaminante, puede llegar a ser hasta tres veces más económico si se produce a nivel industrial y evitaría que toneladas de plástico lleguen a los rellenos sanitarios, a las playas y a los ríos.

De hecho, el sueño de Pablo Calderón es que una vez esté en marcha su idea, ésta pueda llevarse a la región del Pacífico, a cuyas playas, según cuenta, no les cabe una botella más de plástico, el combustible es costoso porque en muchos sitios no hay carreteras para transportarlo y, a su vez, en indispensable para las lanchas de los pescadores. “Llegará un momento en que la gente del Pacífico va a poder convertir sus desechos en la gasolina que tanto necesitan”, afirma.
La propuesta, que no está lejos de alcanzar las dimensiones que Calderón anhela, fue reconocida esta semana por el Encuentro Juvenil Ambiental de Bayer como uno de los dos ganadores de un viaje a Alemania para dar a conocer un proyecto de emprendimiento ambiental ante jóvenes y expertos de todo el mundo.

No cabe duda de que el ingenio y conciencia de este caleño de padres biólogos podrá transformar ideas simples en grandes cambios.

A compartir el carro
Fabrizio González, administrador de empresas de 23 años.

Fabrizio González recuerda que cuando tenía clase de 7 de la mañana en la Universidad Externado veía desde los Cerros Orientales, con indignación,  cómo el smog empañaba la vista de Bogotá. Pensó además que si los medios de transporte masivos no lograban resolver el problema, algo más había que hacer, ¿pero qué si todo parecía inventado?

En las clases de emprendimiento donde la tarea era crear una idea de empresa y la mayoría de proyectos quedaban como simples registros, a este joven de 23 años se le ocurrió que debía haber otros incentivos para que la gente dejara de utilizar el carro particular. ¿Cómo si ya estaban acostumbrados? La respuesta era sencilla: los ciudadanos deben compartir el automóvil y alguien tiene que motivarlos.

Por eso, González decidió no tomar el camino de los jefes, de las empresas y las oficinas, sino el del emprendimiento: “quería tener el control del cambio, aportarle soluciones a la sociedad, inventar algo,  aunque sé que vivir así es  como estar en una montaña rusa, un día  arriba y el otro abajo”, cuenta.

Así surgio Easyway, una iniciativa que representará a Alemania en el Bayer Encuentro Juvenil Ambiental, y que funciona a través de la plataforma web easyway.com.co, la cual permite a universitarios o a usuarios de empresas aliadas (ya están inscritas dos compañías con más de 500 empleados y tres más están próximas a sumarse) subir a internet su ruta desde la casa hasta el trabajo y, en el camino, unirse a compañeros con automóvil o prestar el suyo para el mismo servicio, de forma segura.

“El 63% del CO2 emitido en Bogotá proviene de las partículas emitidas por los  carros particulares, ni siquiera de buses, camiones , o taxis. Al mismo tiempo, el 60% de las personas que tienen carro particular en la ciudad van solas en su vehículo. Entonces si logramos que todos conozcan esta iniciativa, no sólo habrá menos trancones y contaminación, sino que se van a fortalecer lazos entre los bogotanos”.

Aunque según cuenta Fabrizio algunos podrían temer por la seguridad, este servicio gratuito  podría generar un cambio cultural enorme en Bogotá, reducir costos, emisiones de gases de efecto invernadero y por qué no, extenderse a personas ajenas a empresas y universidades, así como a otras ciudades latinoamericanas.

Tomado El Espectador 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s