Un mar de rosas en San Valentín

El mismo cariño y aprecio que tiene un hombre apasionado al ofrecer flores a su amada, Bayer lo tiene con los cultivos de rosas.

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Por Iván Piedrahita
Gerente regional de agroindustria para Colombia para los cultivos de flores, banana, caña de azúcar y palma aceites

En Colombia, uno de los países productores de flores más grandes del mundo, la compañía está dedicada a las nuevas tecnologías e iniciativas sostenibles para asegurar que siga ofreciendo sus bellas y gigantes preciosidades cultivadas con todo el esmero. Una rosa colombiana puede medir entre 8 y 12 cms de diámetro.

Sin embargo, no se llega a un lugar de tanta importancia en el escenario mundial sin antes  pasar por grandes etapas de desarrollo. Tenía yo pocos años de vida cuando empecé a darme cuenta de la importancia de las flores. Mi padre fue desde siempre floricultor y desde el principio vivió los grandes desafíos de cuidar este cultivo tan delicado.

Vale la pena recordar que antes no había tanta tecnología, investigaciones y atención dedicada enteramente a este sector, como sucede ahora.

Sólo hasta la década de 1960 ocurrió el importante encuentro entre el tradicional conocimiento del pueblo colombiano y los pioneros inversionistas que convirtieron al país en un gran maestro en el cultivo de flores.

Un encuentro que dio frutos, que ha transformado a Colombia en la nación que exporta 210 toneladas de flores frescas al año y concentra la venta del 15% de su producción en una única fecha, el Día de San Valentín, el 14 de febrero de todos los años.

Hoy en día los invernaderos se tecnificaron y en la Sabana de Bogotá, donde se concentra la producción de las rosas en Colombia, tenemos condiciones de clima muy favorables para su producción. Para que se tengan las mejores rosas, los floricultores llegan a invertir US$10 mil por hectárea y cuentan con Bayer para que les ofrezca lo más moderno en términos de productos y soluciones para la protección de cultivos.

Así trabaja Bayer de la mano de los productores, invirtiendo en tecnologías que permiten que la flor tenga más durabilidad y mejor calidad, con productos químicos y biológicos capaces de hacer que las rosas lleguen a lejanos destinos, libres de cualquier enfermedad y plaga. Cuidar de todas las fases del cultivo es una preocupación que nunca ha sido tan esencial.

Una mancha en las hojas, un hongo que se presente en la inspección es lo suficiente para que todo sea incinerado.

Bajo la sombrilla del proyecto Digital Farming, Bayer está desarrollando una avanzada plataforma de monitoreo que ofrece información precisa respecto al cultivo. Con sensores en los invernaderos se va a permitir que los productores actúen en el control del calor/día, de la cantidad de agua y en el cálculo del tiempo preciso para cortar las rosas.

Además en Bayer trabajamos en el desarrollo de una producción más sostenible, para que el impacto ambiental sea cada vez menor. Junto a otro socio también estamos coordinando un piloto del proyecto Phytobac, que permite hacer un manejo de las aguas que se usan en la aplicación de productos de protección de cultivos, para reducir a cero los residuos de ingredientes activos presentes en los equipos de aplicación.

Otra iniciativa complementaria es el proyecto que estamos realizando con filtros de arcilla para optimizar el uso del agua con residuos de plata y que esta se pueda reincorporar a al proceso productivo del cultivo.

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La mayoría de la mano de obra en el cultivo de las rosas es femenina. Ellas son las encargadas del cuidado de este delicado producto, de elegir las piezas más bonitas y saludables en la pos-cosecha.

Un proceso que día a día trabajamos para optimizar, pero que reconocemos, no está completo sin el más sencillo ingrediente – la sensibilidad humana.

Como pueden darse cuenta, detrás del bullicioso mercado de las rosas está un muy estructurado proceso técnico, de acompañamiento y de productos innovadores que permiten hacer realidad los sueños de los que aman y expresar los más delicados sentimientos, con una agricultura sostenible e innovadora.

El mercado de flores en Colombia

Así comenzó. En el año de 1965, cuando se vio la oportunidad de exportación (principalmente hacia los Estados Unidos) se intensificó la actividad y creció la cantidad de productores.  En un comienzo, Colombia experimentó el éxito de los crisantemos, después fue el turno de los claveles hasta llegar a las rosas. El país posee alrededor de 6 mil hectáreas de flores cultivadas, de los cuales 2,5 mil hectáreas solamente son rosas.

Exportaciones. El comercio de las flores ocupa uno de los primeros lugares en la economía de Colombia. La producción es enteramente elaborada para la exportación y tiene en Estados Unidos, Europa y Rusia los principales importadores. Colombia exporta al año US $1.350 millones de dólares, en flores somos el segundo exportador después de Holanda y el primer proveedor de flores frescas de corte para EEUU, destino que absorbe el 75% de la producción

Fuente: Associación Colombiana de Exportadores de Flores (ASOCOLFLORES)

Mano de obra. 600.000 Colombianos dependen del sector floricultor donde el 65% de los trabajadores son mujeres

Producción. El proceso de cultivo ocurre todo el año en un sistema organizado para atender demandas específicas. La fecha más importante para la producción nacional es el Valentine’s Day, en seguida viene el Día de las Madres y el Thanksgiving de los Estados Unidos.

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